En el universo, existen seres de incalculable poder. Sin embargo, dentro de cada campeón, dentro de cada vengador y destructor, hay un miedo. Y es la realidad que no importa con qué fuerza luchen, todo morirá.
Y si le preguntaras a cada uno de esos seres
qué es lo que traerá ese sangriento e inevitable final, todos contestarán con
una voz quebrantada y honesta. Thanos ganará. Ahora nos encontramos en Chitauri
Prime, tierra de una raza guerrera.
Thanos, el titán loco, ha llegado a
someterlos. La atmósfera de este planeta es tan frío que la sangre que se ha
esparcido por la llegada de este destructor se condensa en copos de nieve. Sin
piedad, Thanos exige ver al mandatario de este reino.
¿Dónde está tu rey? Soy yo, Lord Thanos.
Mientes. No, lo juro, le daré lo que quiera.
Mientras aplasta su cabeza, Thanos delibera.
Un reino ruega. Thanos vino aquí en busca de una pelea.
En cambio, poca resistencia se opone. Un nuevo
trono se muestra frente a él, listo para ser ocupado. Un Chitauri se acerca al
titán para advertirle algo.
Mi Lord, tengo que… Dime, ¿qué es lo que
quieres? Algo se acerca del espacio con gran velocidad. Un ser que irradia
fuego viene hacia acá. Mientras los copos de nieve se convierten en una lluvia
de sangre, el aroma de esta llega a Thanos.
El titán sonríe. Es el universo trayéndole el
olor a muerte. Frente a él, se detiene el mensajero.
Es Ghost Rider, pero una versión extraña. Y
sin ningún temor, este mensajero le habla a Thanos. Eh, necesito que vengas
conmigo.
Dile a Mephisto que si quiere una audiencia
conmigo, debió de enviar a alguien más. ¿Mephisto? Sí. Eres un enviado del
infierno, ¿no es así? No, no, estás equivocado.
No he ido al infierno en una eternidad. Mira,
sé que eres del tipo que asesina antes de hablar, pero necesito llevarte con
vida. Thanos alza la mano para mandar a volar a quien no se importunarlo.
Pero este ser es mucho más poderoso de lo que
Thanos imagina. En un segundo, lo rodea de cadenas forjadas de los huesos del
místico Cytorak. No hay manera de que escape.
No siendo suficiente, el mensajero le muestra
un objeto muy conocido a Thanos. Mira, aquí tengo un pedazo de la Gema del
Tiempo, así que si decides lanzar rayos o algo, detendré el tiempo y no te
conviene lo que pasará. En fin, te diría que te agarres, pero bueno.
El jinete zarpa con Thanos de carga, y con su
velocidad y ayuda de la Gema, los dos son transportados a otro tiempo, uno
millones de años adelante, donde la Tierra está en ruinas. Ahí, Ghost Rider
aterriza en un templo con su carga. Thanos se siente indignado, pero espera la
revelación.
La calavera en fuego se acerca a las sombras,
donde alguien tiende su mano para sostener el resto de la Gema. Míralo. Dice el
ser tras las sombras.
¿Qué temperamento tiene? Yo soy Thanos. Estoy
seguro que sí, pero me temo que aquí no hay nadie que se oponga a ti. ¿Lo ves
ahora? Tú ya has ganado.
Frente a Thanos está él mismo, una versión más
vieja, y éste le cuenta. Durante decenas de oportunidades a través de muchos
objetos, Thanos había intentado acabar con todo, pero los héroes que se lo
impedían envejecieron, y Thanos simplemente se volvía más fuerte. Finalmente,
se convirtió en lo que siempre había estado destinado a ser, el mundo, el
universo, y todos los reinos cayeron ante él.
Si la Fuerza Fénix quemaba todo a su paso,
Galactus devoraba tierras y los Watchers observaban todo, Thanos había hecho lo
que sabía hacer, sobrevivir. Thanos había ganado. Y así, la tierra que tantas
veces se le había opuesto se mostraba como un nuevo inicio, de los huesos de
los celestiales forjó un templo.
A su lado, Ghost Rider se convirtió en su
heraldo. Así, Thanos se posó en su trono durante millones de años, como el
gobernante de las cenizas, como rey de la nada, victorioso, pero solo. Frente a
él, su versión más joven contesta, con lo único que ha conocido siempre,
violencia.
No sé quién eres o quién crees que eres, pero
no seré sometido por cadenas o puesto de rodillas por nadie. No te he traído
para pelear, niño. Entonces no debiste haberme traído.
Antes de que Thanos termine con el viejo,
Ghost Rider se interpone. Mira, así las cosas. Yo estoy muerto, así que
técnicamente no puedes matarme.
Así que ¿por qué no nos calmamos de una puta
vez y tratamos de resolver las cosas? Sosteniéndolo de la cabeza, Thanos hierve
de enojo. ¿Por qué no ponemos a prueba esa teoría de que no puedo matarte? No,
por favor. Le dice el viejo.
Thanos se detiene y suelta a Ghost Rider. El
viejo frente a él se arrodilla. Por favor.
Le repite. El silencio de esta tierra es
irrumpido por un estruendo. El viejo sale despedido.
El joven lo interroga. ¿Quién eres? ¿Posees
ese rostro y ese título y te atreves a decirme esa palabra? ¿Acaso estás
rogando? Mientras el joven lo muela a golpes, se niega a aceptar la verdad. Tú
no eres ningún rey.
Tú no eres Thanos. El viejo responde a los
ataques y se planta frente a él, con una verdad que convencerá a su yo más
joven. Dayone.
El joven Thanos mira sin dudas. Ese nombre es
el nombre que le dio su madre y lo nombró el mismo día que la asesinó. Dayone
es el verdadero nombre de Thanos, el que solo él y su madre conocieron.
En ese segundo, el titán encontró la clave
para alinearse con su otro yo. ¿Para qué necesitas mi ayuda? sucumbe el joven
Thanos ante tal declaración. Perdí a alguien.
Necesito que me ayudes a recuperarla. ¿A
quién? ¿A quién crees? Una enorme escultura de la muerte anuncia su ausencia.
El joven Thanos sostiene el cráneo de Ghost Rider.
A través de los ojos de él, todo quien lo mire
se le revelarán sus culpas, sus secretos más oscuros, sus arrepentimientos.
Pero para Thanos, esto no es así. Estos son recuerdos.
Bellos recuerdos. Ahora entiendo por qué
conservas a este demonio. Así que dime, ¿qué debemos hacer ahora? Por ahora,
desayunamos.
Mientras el viejo devora restos, el joven lo
interroga. ¿Dónde está? No lo sé. Seguramente no me trajiste a través del
tiempo para simplemente decirme acertijos.
He matado a casi todos en esta galaxia, niño.
Le he dado todo y aún así, aún hay alguien que ha logrado evadirme. Necesito tu
ayuda para matarlo.
Sólo así, ella regresará. ¿Y quién es este
enemigo que ha creado tanto miedo en el rey que ha llamado por mi ayuda? Es el
Caído. Me has traído aquí para pelear con el heraldo Caído.
No te he traído aquí para discutir. El Caído
está cerca y a la velocidad que viaja, llegará esta noche. Me prepararé para la
batalla.
¿Acaso no merezco explicaciones? Sugiero que
te prepares también. Oye, no te lo tomes personal, gigantón, dice Ghost Rider,
mientras recoge los restos que dejó el viejo. Debo alimentar al perro.
¿Quieres venir? Tengo curiosidad. Tengo
entendido que los riders están aquí para castigar a los seres malignos. Por eso
encuentro extraño que estés aquí como ayuda.
Mira, es cierto que usualmente castigaba a los
malos, pero cuando ha pasado tanto tiempo, créeme, la vida te cambia. Las
puertas del perro al que alimentarán se abren para revelar un viejo conocido,
Hulk. Todo mundo tiene un poco de oscuridad dentro de sí.
Debiste escuchar lo que decía Steve Rogers
cuando lo trajimos aquí para alimentar al perro. En fin, yo era un tipo
totalmente distinto. Llevar miles de años tratando de satisfacer a alguien te
vuelve hilarantemente loco.
Hulk, con una enorme barba y cabello gris,
solo repite una frase, mata a Hulk. Thanos no muestra emoción alguna. Sigue más
interesado en Ghost Rider.
Dime, jinete. ¿Acaso nos conocemos? ¡Ja! ¡Qué
rudo de mi parte! ¡Mucho gusto! Soy Frank Castle. Hm.
No conozco ese nombre. ¡Ja! Sí, claro. Estás
viendo, amada mía.
¿Ves lo que hago por ti? Viejo, suficiente.
Nadie hace esperar a Thanos, ni siquiera el mismo Thanos. Me dejaste jugando
con tu tonto sirviente y ahora estás jugando a disfrazarte.
Suficiente. Dice el viejo mientras coloca una
flameante espada frente a su joven yo. He soportado tu impaciencia, pero no más
insolencia.
Te abriré la garganta y nos aniquilaré a
ambos. Una sonrisa se dibuja en la cara del joven. ¿Acaso esta es la espada de
Surtur? Ciertamente solía ser suya.
La batalla se cierne sobre nosotros y yo.
¿Tienes miedo? Y yo estoy ansioso de deshacerme de ti. Lo siento, Lord Thanos,
pero verá, me siento ampliamente decepcionado de ti.
En mi era, yo he renunciado a la Mujer de
Negro. No soy más su tonto. ¿Acaso eso es cierto? Hace unas horas cuando viste
a los ojos al Rider, dime que te miraba de regreso.
Eso es lo que pensé. Así que siempre has sido
su tonto, y siempre lo serás. ¿Crees que has renunciado a ella? Pero nadie
escapa de la muerte.
Ni siquiera tú. ¿Cuándo fue la última vez que
la viste? Hace centenares de años, cuando maté al Chico Dorado. ¿Cuál era su
nombre? Warlock.
Adam Warlock. Después de esa batalla ella se
paró allí. ¿Qué más quería? Le di a mis aliados.
A mis hijos. Todo. Y aún así.
El momento ha llegado. Mírate. Estás
temblando.
¿Qué tan bajo ha caído Thanos ahora que debe
usar una armadura y una espada para enfrentar a tan patético enemigo? Sí. Quizá
no lo sepas, niño, pero este no es un hombre. O una persona.
Es algo más de lo que tú recuerdas. Frente a
él, Norrim Rath, el antiguo heraldo de la ahora difunto Galactus, ha viajado
por el universo colectando la fuerza para vencer a Thanos. Con él, la Horda de
Anilus, el ejército del alguna vez poderoso ser.
¿En serio, Norrim? ¿La Horda de Anilus es todo
lo que has colectado para vencerme? Con un ataque de fuego, Ghost Rider acaba
en un abrir y cerrar de ojos con el ejército. Tienes razón, Thanos. No he
viajado por el universo solo para colectar un ejército.
He estado trabajando para volverme digno. El
Silver Surfer empuña la mística arma de Thor. Te mataré con ese martillo.
Le dice el viejo Thanos. Ni en un millón de
años serías digno de él. Pero prometo dejártelo, marcando tu tumba.
La embestida de Silver Surfer es increíblemente
poderosa. Somete a Thanos destruyendo su templo sobre él. Pero Ghost Rider no
dejará solo a su amo.
¡Hey, crumadito! ¿Crees que eres el único
heraldo en esta casa? Claro que no lo olvidé. Solo que no me interesa. Con un
movimiento, Surfer abate a Ghost Rider.
No has ganado nada con eso, Surfer. Le dice
Thanos. Has despertado algo más terrible.
He vencido a la furia de Thanos por eones.
Estoy listo. No me refiero al viejo, tonto.
De las ruinas del templo, el viejo Hulk se
levanta frente a Surfer y lo manda a volar. Bruce, eres tú. Escúchame, es
suficiente.
Me tomaste por sorpresa la primera vez. Ahora
trata de calmarte. Solo te estás haciendo daño a ti mismo.
Escúchame, Bruce. Regresa. Frente a él, el
monstruo verde se convierte en un viejo Bruce Banner.
Mátame, por favor. Mátame. Descansa, viejo
amigo.
Esto acabará pronto. Apurémonos. Me estoy
cansando de esta danza.
No me estoy escondiendo, Thanos. Ven aquí. No
te estoy hablando a ti.
La espada de Surtur recorre el cuerpo de Bruce
Banner y Silver Surfer. La batalla es más bien una masacre. Sin embargo, el
caído nunca rogó por su vida.
El fin de este ser llegó sin palabras, y ella
finalmente llegaría. No tarde ni temprano. Llegaría para ver.
¿Qué te dije? Te dije que te mataría con ese
martillo. Siendo empotrado en el martillo que antes sostenía, la muerte de
Silver Surfer llega junto con la mañana y con la llegada de la Mujer de Negro,
vestida para una boda. Durante esta historia has visto las últimas
consecuencias de la vida de Thanos, y aquí presencias por un momento la calma
del Titán Loco.
Mi Lady, has venido. Sin duda aquí está, pero
¿por qué se detiene? ¿Por qué no se nos acerca? ¿Qué más quiere? Estoy cansada
de tus juegos. ¿Qué más quieres de mí? ¿Por qué es que sigues sin decir
palabra? Te he dado todo lo que puedas haber querido.
No hay nada más que matar. ¿Qué más? Y tras
liberar su ira, Thanos entiende. Tengo que matarte.
Por eso me has traído aquí. Nunca fue para
matar a Surfer. Le has dado todo lo demás que existe en la creación.
Pero tenemos que morir para estar con ella.
Así es. Y si Thanos debe morir, nadie matará a Thanos más que Thanos.
Supongo que no harás esto fácil. ¿Lo harías
tú? Debo de decir, antes de esto, que ha sido bueno tenerte antes de morir. Has
visto todo lo que he conseguido.
El joven impacta al viejo con un rayo de
poder. Habla lo que quieras, anciano, pero dime, ¿quieres platicar o quieres
morir? El viejo sorprende al joven con fuertes ataques. Ambos pelean con un
profundo dolor, un resentimiento que cada uno tiene sobre el otro.
Envidia por la fuerza, odio por la debilidad y
furia por la tristeza de la cual ninguno de ellos hablará jamás. El joven rompe
el brazo del viejo. No hay duda que la fortaleza del joven se impondrá ante su
viejo yo.
¿Qué esperas? ¡Acábame! El joven, sometiendo
al viejo, mira en su pecho la gema. Acaba con esto, Thanos. Por favor.
En la mirada del joven puede notarse la ira,
esas palabras. Sus manos dejan el cuello del viejo mientras este implora por su
muerte. Pero el joven lo sabe.
Un reino ruega. Una embestida retumba en las
ruinas del lugar. Si quieres matarte, hazlo tú mismo.
¿Qué haces, tonto? La gema está rota, no
podrás usarla. Ghost Rider la potenciaba, y vi un heraldo por aquí que puede
ser de ayuda. Thanos, no me dejes aquí, inválido, roto, vivo.
Solo te estás condenando. Este es tu futuro.
Este es tu fin.
La gema se potencia con tan solo tocar a
Surfer. No podemos morir. ¿No te das cuenta de qué significa eso? Si entiendo,
significa que tengo todo el tiempo que necesito.
No te mataré, anciano. Pero hasta que me
convierta en cenizas, trabajaré hasta el final para negarte. Nunca me
convertiré en ti, te borraré de una manera u otra.
Mientras el portal se cierra, el viejo Thanos
pasa del silencio a la risa, siendo acobijado por un frío viento. Mira, el
tonto no ha provocado nada. Sigo aquí, y tú y yo por fin podremos estar juntos.
Oh, ya veo. No estás vestida para una boda. Él
ha acabado conmigo.
Me ha borrado. Dime, amada, antes de que me
pierda en el olvido. Dime qué hizo para eliminarme.
Él ganó. ¿Cómo llegará a nuestro preciado y
maravilloso universo a su inevitable fin? Bueno, acabará como cualquier otra
historia que haya sido contada jamás.


0 Comentarios