Historia de la Historieta Latinoamericana Tomo 1


Explica que, en la primera mitad del siglo XX, la historieta cubana enfrentó la competencia de las tiras norteamericanas baratas, lo que dificultó el desarrollo de una producción nacional. A pesar de esto, surgieron algunos espacios con autores como Ricardo de la Torriente y Conrado Walter Massaguer. La dificultad para conservar material impreso debido a las condiciones ambientales y la falta de coleccionismo contribuyen a la escasez de documentación de la época.


 Describe cómo, antes y durante el triunfo de la Revolución Cubana en 1959, la historieta fue utilizada por los rebeldes para la agitación política. Se menciona la revista clandestina El Cubano Libre en la Sierra Maestra, donde Santiago Armada (Chago) creó el personaje "Julito 26". También se destaca la publicación clandestina Mella en la ciudad, con "Pucho y sus perrerías" de Marcos Behmaras y Virgilio Martínez Gaínza, y personajes como "Matojo" de Manuel Lamar Cuervo.

Se presenta la biografía de Virgilio Martínez Gaínza, nacido en La Habana en 1931, uno de los dibujantes cubanos más antiguos en el sector. Se le reconoce por su personaje "Pucho" y su antagonista "Supertiñosa", un "héroe negativo" que lucha contra la "Isla roja" (Cuba). Se destaca su versatilidad para el dibujo caricaturesco y realista.

 Narra cómo después del triunfo de la Revolución, florecieron numerosas iniciativas en el campo de la historieta, centradas en momentos de la lucha revolucionaria y sus héroes. Estas publicaciones, aunque numerosas, tuvieron una circulación limitada, siendo Fantasía (1960) un ejemplo de esfuerzo más organizado.

Habla del diario Revolución, fundado en la Sierra Maestra en 1957, que luego del derrocamiento de Batista se publicó abiertamente hasta transformarse en Granma en 1965. Por un par de años (1964-1965), se distribuyó el suplemento de historieta Muñequitos de Revolución, donde debutó Tulio Raggi.

Se describe a Tulio Raggi, nacido en La Habana en 1938, como un artista "poliédrico" (historietista, dibujante y director de animación, pintor, grabador). Se resalta su fértil fantasía, versatilidad expresiva y habilidad técnica para adaptar su estilo a diferentes contenidos y valencias.

Se relata la aparición de El Pionero el 25 de noviembre de 1961, una revista infantil que se convertiría en una de las publicaciones cubanas de historieta más importantes y duraderas. A lo largo de sus treinta años, pasó de ser bimestral a semanal, y su público objetivo evolucionó de infantil a adolescente. En Pionero nacieron y se popularizaron muchos de los personajes más conocidos de la historieta cubana.

 Se presenta a Juan Padrón Blanco, creador de "Elpidio Valdés", el personaje más popular de la historieta y el dibujo animado cubano. Nacido en 1947, Padrón logró con "Elpidio Valdés" crear un modelo de comportamiento y un estímulo para el conocimiento de la historia del país. Su personaje tuvo un éxito clamoroso, siendo adaptado a cortometrajes y largometrajes.

Se destaca la contribución de Ediciones en Colores (1965-1968), editorial del semanario Palante, que publicó los mensuales ¡Aventuras!, Muñequitos, Din Don y Fantásticos. Aunque inicialmente incluían tiras norteamericanas, estas revistas dieron cada vez más espacio a autores cubanos.

 Describe cómo 1970 fue un año de gran movilización en Cuba por la "zafra de los diez millones", y la historieta contribuyó con una rica producción de historietas didácticas, muchas de Juan Betancourt y Francisco Blanco Ávila, publicadas por la Editorial de Palante.

Se explica el origen de Línea (1973-1977), revista latinoamericana de estudio de la historieta, creada por el Grupo Pe-ele. Se propuso difundir la historieta cubana en el extranjero y estimuló su mejora cualitativa. También se menciona Anticómics (1974-1975), un quincenal producido en Cuba e impreso en México.

 Se presenta a Pásalo como una revista de historieta para jóvenes, publicada entre 1972 y 1990. Su nombre sugería su filosofía: "después de haberla leído, pásala a un amigo", para contrarrestar su modesta tirada. Los autores eran los mismos que colaboraban en Pionero y Zunzún.

Detalla la creación de Zunzún en 1980, como una revista destinada a los niños más pequeños, mientras Pionero se enfocaba en el público adolescente. Publicada por la Editora Abril, ha pasado por períodos de irregularidad pero ha retomado su publicación mensual.

 ("Robe"), nacido en La Habana en 1937, quien admira el rigor gráfico de Sergio Toppi. Robe cree en el potencial de la historieta como medio de formación cívica y cultural, investigando las raíces de la civilización cubana a través de personajes taínos como "Guabay" y "Yarí".

Explica que después de 1959 hubo un debate sobre la historieta en Cuba, entre detractores y partidarios. La historieta sobrevivió orientándose al público infantil y temas didácticos. En 1986, la Editorial Pablo de la Torriente comenzó a publicar revistas para adolescentes y adultos, como el tabloide El Muñe, el mensual Cómicos, el semestral Pablo, y una colección de libros. También creó una escuela de historieta.

 Muestra que la historieta tuvo una vasta difusión en Cuba, no solo entre el público infantil, sino también en numerosas revistas técnicas y culturales que le dedicaron espacio. Se mencionan ejemplos como Rebelde 6, Proa y Puerto, y Bohemia.

 Describe la difícil situación de la prensa cubana a partir de los años 90 debido al bloqueo de Estados Unidos y la caída del socialismo en Europa del Este, lo que afectó la importación de celulosa. Las publicaciones de historieta sufrieron recortes de páginas, formato, periodicidad e incluso la renuncia al color, pero la tenacidad del pueblo cubano permitió que algunas continuaran, incluso con calidad pésima y en formatos absurdos, aprovechando recortes de papel y donaciones extranjeras.

Cierra la sección sobre Cuba con una reflexión sobre el futuro incierto de la historieta cubana. Menciona que Mi Barrio es la única revista de historieta que se sigue publicando de forma irregular, y Zunzún, Pionero y Palante incluyen algunas páginas de historieta, a menudo de corte infantil. Muchos autores han fallecido, emigrado o se han dedicado a otras artes debido a la irregularidad de las publicaciones y las bajas retribuciones. A pesar de los esfuerzos, el futuro de la historieta cubana es incierto.



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